Han pasado más de dos meses desde que dijimos adiós a nuestros residentes. Hoy, cuando finaliza formalmente el proceso pos-residencia, decidimos hacer un recorrido escrito de esta primera experiencia iberoamericana de Espacio en Común, pues, como equipo de un proyecto joven del sector cultural, somos consientes de la importancia de registrar y compartir su crecimiento, así como los valiosos frutos que generó, etapa tras etapa.

La convocatoria
Es verdad que apenas nos dábamos a conocer y se trataba de nuestra primera versión internacional, sin embargo, para la noche del 19 de octubre de 2014, habían llegado a nuestras manos 88 propuestas de guion de largometraje de 16 nacionalidades distintas. Menos de dos meses después, tras una carrera contrarreloj de lectura, análisis y evaluación, dimos los resultados: habíamos escogido a las personas que convivirían por cinco semanas en Cali, para participar de nuestra Residencia Iberoamericana de Guion, Espacio en Común.

Mil gracias a Daniella Torres, Lucía Diegó, Sebastián Duque, Alejandra Lerma y Camilo Cadena, aquellos amigos de Algo en Común que prestaron sus ojos para las lecturas y su voz para los análisis colectivos.

Los autores y sus historias
En febrero, llegaron a Cali. Arribó también en ese momento un desfile de personajes construidos letra a letra por nuestros residentes: esa mujer campesina y su hijo, obligados a abandonar su hogar; aquella joven que descubrió la ambigüedad de su cuerpo y la reclamó como propia; la adolescente que decidió no volver a salir de su habitación; la publicista que cuida a su madre quien vive en una fotografía y el joven transgénero boliviano en Buenos Aires, ávido de una vida sin prejuicios. De la misma manera, movimos a nuestra ciudad otros universos: un lugar costero donde los habitantes tienen prohibido morir, una ciudad monótona de roca y metal visitada por un circo justiciero y un pueblo que decide pedirle milagros a la Virgen de las Aguas Santas, esa misma virgen que apareció en forma de mancha en la pared donde los borrachos orinan tras las fiestas.

Los relatos eran maravillosos. Fue poco después que nos dimos cuenta, que no solo habíamos elegido traer esas historias, puntos de giro y conflictos a Cali. Trajimos también a ocho seres humanos, que nos asombraron día a día: Andrés Tudela (COL), Amaia Yoldi (ESP), Érica Koleff (ARG), Esteban Fuertes (ECU), Jhon Guerrero (COL), Patricia Ortega (VEN), Sergio Barón (COL) y Teresa Pérez (VEN).

 

Quizá establecimos un adicional “filtro tácito de buenas personas” en la convocatoria. O tal vez no, tal vez el crédito no es nuestro. Quizá simplemente fuimos afortunados de ser el punto de encuentro de ocho personalidades que dieron todo de sí en este espacio de creación. Aportaron su vitalidad y trabajo duro. Brindaron sus ojos y oídos a las historias de sus compañeros, sus manos y sonrisas a la cotidianidad de la convivencia. Durante cinco semanas hubo escritura constante, pero también nacieron pasteles, espacios de yoga, risas, cervezas y coreografías improvisadas. Eso fue: la buena fortuna.

Metodología e invitados

Tres aspectos nos interesaban a la hora de determinar quiénes serían nuestros asesores: que se mantuvieran activos en el sector cine, que tuvieran experiencia docente y que fueran siempre abiertos al diálogo, a la discusión colectiva, a dejarse permear por los universos de los guionistas convocados. Todo esto lo encontramos en Pablo Solarz (ARG), Natalia Smirnoff (ARG) y Gerylee Polanco (COL), quienes aceptaron formar parte de este espacio de formación y creación, apostándole a una metodología que otorga relevancia significativa al trabajo colectivo e individual.

Fueron cinco semanas de trabajo de inmersión:

  • Semana 1 y 2: Inauguramos a nuestros residentes con las asesorías colectivas e individuales de guion con los directores y escritores argentinos Pablo Solarz y Natalia Smirnoff. Durante esta etapa se realizaron reescrituras de sinopsis y argumentos, clases magistrales abiertas a la ciudad, así como procesos particulares entre asesores y cada uno de sus residentes asignados.
  • Semana 3: Habiendo identificado las fortalezas de cada historia, se realizó el rodaje de las ocho cápsulas de video que dan cuenta de los proyectos residentes, de la mano de jóvenes realizadores colombianos que materializaron la esencia de las historias. Gracias a Juan Sebastián Bustos, Sebastián Duque, Juan Felipe Chaverra, Lucía Diegó, José Varón  y Gómez, por hacer parte de esto. Fue una semana movida. Además de destinar tiempo para reescrituras individuales de guion, también en ella se llevó a cabo el conversatorio abierto Charlas ALAPAR: ‘El guion y los otros’, donde el actor Rodrigo Vélez (El vuelco del Cangrejo, 2009) y el montajista Mauricio Vergara (Chocó, 2012) hablaron sobre sus roles y su relación con el guion cinematográfico.
  • Semana 4: Gerylee Polanco, productora colombiana, empezó esta semana con una clase magistral abierta sobre desarrollo de proyectos y prosiguió con asesorías colectivas e individuales frente al mismo tema con cada residente. Al finalizar esta semana, los residentes compartieron con el colectivo de cine comunitario Cine al Parque.
  • Semana 5: Una semana de preparación de pitch y escritura de textos. Un día antes de que los residentes empezaran a partir, se llevó a cabo el encuentro de productores, donde cada residente tenía siete minutos para contar su proyecto y enamorar a la audiencia. Efectivamente, fueron varios los seducidos y conquistados.

Los resultados
Los ocho residentes se desnudaron contando sus historias e intenciones. En esa vulnerabilidad -y en pleno espacio de creación- los guiones mutaron, crecieron. Preferimos aquí que sea una de las voces residentes, la de Patricia Ortega, y no la de nosotros, la que dé cuenta de algunos de estos cambios:

Llegué a Cali convencida de que mi historia era sólida y que sólo debía afinar algunos detalles. En este viaje no hubo caminos fáciles de transitar, las dos semanas que trabajé con Pablo Solarz en cada asesoría personal fui sometida a fuertes terapias de shock. (…) Las llamo así, porque en cada una de ellas no sólo cambió la historia, sino que también fue un proceso de transformación personal, me inflamé de ideas, me hinché de búsquedas internas; no sólo encontré la historia de Ariel, sino que me encontré a mi misma a través de ella.

 

[Al finalizar la residencia] se escucharon las presentaciones de cada quien, y realmente era un orgullo poder ver la transformación de cada una, se podía comparar el primer día con el último, ni las historias ni nosotros éramos los mismos ¿Pasaron realmente cinco semanas? Pareciera que fue mucho más, pues el cambio fue profundo y definitivo. (…) Regreso con un nuevo tratamiento, con una segunda versión de guión, con varias sinopsis, con una nota de intención ya pulida y revisada. Pero también regreso repleta de nuevos conocimientos y nuevos amores. La última vez que sentí esto fue cuando egresé de la Escuela Internacional de Cine y Televisión San Antonio de los Baños de La Habana, Cuba. Estaba convencida de que no me volvería a pasar, que era muy difícil tener otra experiencia tan potente, que marcara un antes y un después…

 

Nuestros aliados y el circuito de ciudad
Contamos con 22 instituciones aliadas y el apoyo enorme del Ministerio de Cultura, a través del Programa Nacional de Concertación Cultural. Gracias a ellos, Cali se convirtió en anfitriona y, por supuesto, solo nos queda decir: ¡GRACIAS!

Por denominarse también Espacios en Común; por ser sitios de convivencia, formación, alimentación y recreación. Gracias por ser parte de esa ciudad que ofrecimos a nuestros visitantes: Hostal Encuentro, Museo de Arte Moderno La Tertulia, Biblioteca del Centenario, TAMBO Cowork, Casa Fractal, Cine al Parque, Frutos del Sol, La Cafebrería, Alicante, Casa Lily, Imaginaria, La cava de Paco, Tertuliadero La Colina.

Por permitirnos materializar en imagen y sonido las historias de nuestros residentes: Universidad Autónoma de Occidente

Por pasar la voz, contar nuestras historias, difundir nuestros objetivos y convertirse en canales de nuestra marca: Señal Colombia, Cartel Urbano, Teléfono Roto, MegaVisual, El Zarzo, Monoku

Por dejarnos consentir a nuestros residentes con pequeños grandes regalos: Pulpo Ink, iSAT

Por entender que el cine se hace entre muchos, por aportar a la gente que lo hace posible: Bolivia Lab, Centro Nacional Autonomo de Cinematografia (CNAC), Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador (CNCINE)

Por creer en los emprendimientos que crecen y trabajan en red, por apoyar las iniciativas regionales, por ser el soporte de cosas mayores: Ministerio de Cultura, Programa Nacional de Concertación Cultural.

 

No podemos dejar de agradecer a las personas que también aportaron a hacer de este, un verdadero Espacio en Común: Ana Prado, Laura Benavides, Gómez, Johanna Buendía, Lina Rizo, Ana Beatriz Rodríguez, Adolfo Fernández, Beatriz Barrero, Ismael Franco, Angélica Duque, Francisco Rodríguez, Marleny Chica, Valentina Hurtado, Carlos Mosquera, Maria Ester Quijano, Mario Lerma, Juliana Cortés, Diego Guevara, Giovanna Urazán, Álvaro Rodríguez, Brahian Domínguez, Jaime Manrique, Paola Jurado, Camilo Melo, Oriana Garzón, David Díaz, Ángela Osorio, Esteban Zapata, Juan Carlos Romero, Marta Ligia Cardona, Gio Park, Lucía Arcila, Renso Delgado, Daniel Felipe Castro, Angie Arbeláez y, por supuesto, nuestras familias. 

Próxima Residencia
Hemos aprendido de cada paso. Nuestro interés, por supuesto, es seguir generando estos espacios para que más profesionales audiovisuales se nutran de ellos. No solo eso: también buscamos que dichos espacios crezcan. Y en pro de esta meta, hemos decidido hacer la Residencia Iberoamericana de Guion, Espacio en Común, cada dos años, para construirla al ritmo que ella se merece, para que sea aún mejor.

Dicho esto, esperamos conocer sus guiones en la convocatoria del año 2016, para así encontrarnos en 2017. Cali estará más que encantada de recibirlos.

Así fue la Residencia Iberoamericana de Guion, Espacio en Común, 2015.

 

 

 

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